Mostrando entradas con la etiqueta Cuaresma 2018. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuaresma 2018. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de marzo de 2018

CUARESMA 2018: CUENTA ATRÁS

¡Por fín ha llegado! Ya estamos en verdadera cuenta atrás. La Cuaresma, el tiempo de preparación va tocando a su fin y nuestros corazones están ya listos para llenarse de Pasión. ¡Ya está aquí!

Tiempo ha que el Medinacelli nos acompaña en nuestro Via-Crucis cuaresmal, ayudándonos a limpiar nuestros corazones. Hace semanas que el Cristo de la Agonía está puesto en su trono, aguardando pacientemente la media noche de Jueves Santo. Hace también una eternidad ya que la Virgen de Gracia y Esperanza abandonó su reclusión monacal para acercarse al corazón del barrio, para dormir a la sombra del Campanario en la espera de la tarde del mismo Jueves que su Hijo agonizante. San Pedro bajó del cielo de Santa Clara y la Dolorosa ya preside San Joaquín esperando su Viernes, pues poco queda ya para que Ella abra las Vísperas, anticipando junto a su Hijo, el Señor del Convento, el Domingo en que el Paseo se convierta en río áureo y multicolor, como ya lo hizo el pasado domingo, aireando los Estandartes para pregonar que, como hace años se dijo en Sevilla: "Para tocar el Cielo con las manos, nos falta sólamente una semana".

No quiero hacer yo ahora otro pregón, no quiero repetir lo que otros o yo mismo ya he dicho, sólo invitaros a dejar a un lado la rutina, olvidar por una semana el movil, el facebook, el instagram, el youtube, las redes sociales y salir a la calle a vivir en primera persona todo lo que va a ocurrir y no parapetarnos tras la infranqueable barrera de la pantalla digital. Pues la Semana Santa es para vivrla, no para tuitearla. Recordad bien que es tan sólo una semana y por cada minuto malgastado en las redes sociales, habremos perdido un precioso minuto de procesión que ya no recuperaremos.

Tambien invitaros a vivir esta Semana Santa como un encuentro con Dios, que se hace presente en nuestras calles por medio de las imágenes, y que revive en verdad los misterios de su Pasión, Muerte y Resurrección sobre los altares de los templos. Como ya invitaba al inicio de la Cuaresma: Acerquémonos todos al Altar, que es la mesa fraterna del Amor. Partamos el pan de la amistad con nuestros hermanos y reencontrémonos con Cristo, que en el Sagrario espera nuestra visita.

¡COFRADES!¡DESPERTAD! Que Cieza entera bulla. ¡LA PASIÓN VA A COMENZAR!


CUARESMA 2018

Desde Pensamientos de un Ciezano, Redes Cofrades y @SSCieza queremos agradecer todo el apoyo recibido en esta Cuaresma 2018. Esperamos que el contenido que os hemos ofrecido haya sido de vuestro agrado y que sigáis confiando en nosotros para hacer más corta la Larga Espera.

¡FELIZ SEMANA SANTA 2018!












viernes, 16 de marzo de 2018

CUARESMA 2018: DIVINA MADERA

Hoy inauguramos una nueva sección en el blog, una sección que ya tuvo un antecedente en aquella serie de reportajes titulados "Mirarán al que Traspasaron". Como en aquella, haremos una serie de descripciones de los distintos pasos de nuestra Semana Santa. Una descripción desde el punto de vista de quien les escribe. 
En el primer capítulo queremos hacer una pequeña apología de uno de los pasos que más polémica ha levantado en el panorama cofrade ciezano: La Santa Cruz, de la Cofradía del Stmo. Cristo del Consuelo.

"SALVADOS POR LA CRUZ DE CRISTO"

"Todo está cumplido". Viernes Santo por la noche todo está cumplido ya, la Pasión se ha consumado. Cristo ha muerto y en brazos de su Madre lo han dejado. Todo ha terminado, atrás ha quedado la dolorosa jornada. La Cruz ha sido todo el día de hoy algo oscuro, pesado, una carga, un instrumento de tortura y muerte. Sin embargo, en esta fria noche, todo se da la vuelta. Aquel que es la Vida, ha muerto, aquella que era la alegría de nuestra raza, llora desconsolada, y en la más profunda oscuridad de la noche, la negra cruz resplandece en luz dorada.

En este paso, la Pasión tiene su punto de inflexión. En la noche de la Muerte, el madero que le ha costado la vida a Cristo se yerge victorioso. La Santa Cruz encierra en si un gran simbolismo. Hasta este momento, el leño se nos ha mostrado como una madera oscura, de gran dureza y pesadez, que ha amarrado a Cristo hasta la muerte, que le ha hecho caer en tierra bajo su peso. Era la representación de nuestros pecados por los que Jesús ha muerto. Ahora, significa todo lo contrario. Fue la perdición de Cristo, y ahora representa su victoria. En la noche se la muerte, la Cruz es un signo de triunfo que ya anuncia la Resurrección. Cristo ha muerto, si, pero con ello ha llenado el mundo de Vida.

Es una cruz redonda, una cruz arbórea, que representa la Cruz, no como instrumento de maritirio sino como fuente de vida. Una cruz de oro, signo de realeza y triunfo. Al aceptar la voluntad del Padre, el madero no es una carga, sino una corona, el signo y el principio de su victoria. Es también una representación del poder de Dios, que transforma incluso las más horrendas torturas, los más abyectos males, en instrumento de su voluntad, trayendo a través de ese mal un bien mayor. Por eso la Santa Cruz resplandece en áureos fulgores, iluminando con sus fulgores la noche más oscura.

Mas, para el ciezano, encierra un doble significado. Por un lado la victoria de Cristo sobre la Muerte y por otro, la Santa Cruz, la Cruz Sóla o Cruz Vacía, como popularmente se la conoce, es la metáfora perfecta del Viernes Santo. Cristo ha muerto y el mundo queda vacío en su ausencia. Cristo está muerto y enterrado, y nosotros sentimos su falta, y para un ciezano no hay mayor falta que la de su Cristo del Consuelo, aquel a quien llevan cada día en sus corazones y a quien se encomiendan cuando la tormenta ruge, el huracán nos hiere y las amargas horas nos afligen por doquier. La Cruz que ha portado a la Gloria de Cieza luce ahora vacía, y eso traspasa el alma enamorada del ciezano.

Es, en fin, el resumen del misterio de la Pasión y Muerte del Señor. Una entrega que deja al mundo triste, sólo y vacío, como el corazón del hombre cuando falta Dios, como el corazón del ciezano cuando le falta el Consuelo. Pero una entrega que ha transmutado oscuridad en luz y muerte en Vida, una entrega que manifiesta el poder de Dios, convirtiendo la madera en oro, la tortura en gloria y la Cruz en signo de Salvación.


martes, 13 de marzo de 2018

CUARESMA 2018: MÚSICA Y SEMANA SANTA 02X4

Y lo demás, como se suele decir, es historia. Desde los años 80 hasta hoy todos los estilos, hasta esa fecha muy definidos, empiezan a difuminarse. Cad compositor decide qué elementos introducir en una marcha y cuales no, sin limitaciones de ningún tipo. Ahora comienza a cambiar el "reparto de papeles". Ya no encontramos la música organizada en bloques de instrumentos. Cada instrumento realiza un papel propio, adaptado a su lenguaje, complementando al resto de voces e instrumentos.

Sin embargo, dentro de esta fuerte separación entre autores, se comienzan a distinguir dos grupos, como a mi me gusta llamarlos: los innovadores y los conservadores. Los conservadores son aquellos compositores que deciden en sus marchas volver la vista atrás, recuperar las sonoridades de las grandes marchas del pasado, aunque con un toque personal y renovando también el estilo. Los innovadores, por el contrario, buscan renovar por completo este género, introduciendo ideas musicales más propias de música de cine. 

En ese ámbito encontramos la última de las marchas de nuestro recorrido. Una obra que en los últimos dos años se ha puesto de moda en nuestra localidad, y con razón, aunque ya sonaba desde hace una década gracias a la banda del maestro Francisco García Alcazar, quien la trajo desde Caravaca de la Cruz, a cuya principal devoción está dedicada: La Cruz de Doble Brazo, de D.Ignacio Sánchez Navarro.

Es toda la obra una plegaria dedicada al Sanctum Lignum Crucis caravaqueño y un laménto fúnebre por la muerte del Redentor en la Cruz. Comienza de forma suave, con un pequeño coral de maderas que en seguida crece. Una plegaria de aspecto medieval que no se queda anclada allí, sino que se mantiene hasta nuestros días en los corazones y las voces de los caravaqueños. Comienza tras de esta introducción el relato de la Pasión, una melodía muy sentida que va progresando hacia el centro de la obra, de igual forma que Cristo carga con la Cruz hacia el Calvario. Tras de ese primer tema, interpretado por las maderas, entran los metales con dos voces que recuerdan de alguna forma al comienzo del desarrollo de "Mektub": Cristo cae en su Via-Crucis. Después de estas llamadas de los metales, de nuevo las maderas comienzan un  nuevo tema, basado en el primero. Todo nos recuerda mucho al desarrollo de la marcha de Mariano San Miguel. Sin embargo, a diferencia de esta, todo este fragmento está en modo mayor, más alegre. Si las llamadas eran las caídas, esta progresión son las despedídas: de su Madre, de la Verónica que le enjuga el rostro, de las Hijas de Jerusalén a las que consuela. Con la melodía, la instrumentación va creciendo y el matiz va subiendo hasta llegar a un tutti. El camino culmina: Cristo ha llegado al Calvario de forma heróica para cumplir la Voluntad del Padre. Ahora la música decrece, se va despojando de intensidad, del modo mayor y de instrumentos, de la misma forma que a Cristo lo despojan de sus vestiduras. Vuelve el tema principal: Cristo es clavado en la Cruz y perdona a sus verdugos. Ahora la música vuelve a crecer en un nuevo tutti de gran carga dramática: Cristo clama al Cielo, entregando el Espíritu. 

Cuando todo esto ha ocurrido, cuando Todo está Cumplido, todo se vuelve luminoso. Cambia la música, comienza el trío en modo mayor. Una dulce melodía que bien podría ser una nana que María canta a su Hijo. A esa melodía responde la banda en el último Tutti, convirtiendo ese dulce canto en un Himno de alabanza a Dios, que por la Santa Cruz nos ha redimido. Una vez termina este tutti, queda tan sólo un eco que se va diluyendo, desapareciendo, envolviéndonos en esa plegaria que sigue resonando en los corazones caravaqueños: la devoción a la Vera Cruz.

Una de las grandes virtudes de una marcha tan compleja y completa como esta es que no "aburre", mantiene el interés del espectador desde el silencioso comienzo hasta el dulce final, conduciendo a quien la escucha a través de la historia que va contando, una historia que cuenta a través de unas bellas y delicadísimas melodías, una construcción armónica magnífica y un control increible de la instrumentación. Todo ello hace que "La Cruz de Doble Brazo", a pesar de no ser tan conocida como otras, se merezca un puesto en el olimpo de la música procesional.

Con esta descripción de una obra tan sublime despedimos la sección de Música y Semana Santa por esta Cuaresma. Esperamos que os haya gustado y os haya hecho escuchar estas grandes obras con otra percepción.






viernes, 9 de marzo de 2018

CUARESMA 2018: A TRAVÉS DE UNA CÁMARA

Como ya viene siendo habitual, os traemos un artículo escrito por uno de nuestros colaboradores, que este año nos presenta un texto cuanto menos interesante que recoge la historia e idiosincrasia de un aspecto cada vez más presente en nuestra Semana Santa: la Fotografía.

La Semana Santa a través de la lente de una cámara 


Joaquín Bernal Ganga 
Estudiante de Historia del Arte en la UMU y aficionado a la fotografía 


Sin duda, en la época en la que nos encontramos de cámaras de última generación, drones y móviles que nos sirven para fotografiar cualquier instante de nuestra vida, podemos hablar dentro de la Semana Santa de una corriente relativamente antigua (pero que hoy vive su gran boom) la fotografía cofrade. 

Este movimiento, al alcance de cualquiera de nosotros, actualmente se inicia a la par que se comienza a extender la fotografía desde que fuese inventada (en el año 1826), lo que hará que podamos contemplar las primeras fotografías de pasos en la calle, nazarenos y demás elementos; principalmente de las procesiones de Semana Santa de Sevilla, donde se realiza “la primera fotografía nocturna” de la Semana Santa protagonizada por el Gran Poder y publicada por ABC en 1918. Las fotografías anteriores eran o de estudio o durante la jornada diurna o de tarde, de manera que los fotógrafos ofreciesen unas tomas con la suficiente luz para su realización, encontrando fotografías de estas características fechadas ya en 1870 (siendo habituales las postales de pasos ya desaparecidos e imágenes destruidas en el periodo de la Guerra Civil). Debido a esto, serán precisamente las hermandades sevillanas las que mejor repertorio fotográfico a nivel histórico posean, destacando especialmente las labores fotográficas durante todo el s. XX que ofrecen al espectador una idea de la evolución de las hermandades y cofradías, e incluso para documentar restauraciones de imágenes a nivel patrimonial. 

Aunque realmente interesante será la labor en la segunda mitad del XX de estudios como Haretón, Gard (recientemente fallecido) o Fernand entre otros, ya que, en el caso de los dos últimos, se trataba de vestidores de las imágenes que ellos mismos retrataban por encargo de la hermandad; destacando sus primeros planos y bellas creaciones (como la incorporación de elementos característicos de las hermandades o adornos florales en las postales). Si bien su labor era más de fotografía de estudio que callejera. 

En la actualidad la práctica de la fotografía cofrade es algo a la mano de cualquiera de nosotros; ya que, como he comentado anteriormente, cualquier cámara es buena para hacer una fotografía, dando igual si es un espectador que esté viendo el discurrir del cortejo o un fotógrafo que va con su equipo. Pero es aquí donde encontramos la diferencia, ya que el fotógrafo realizará un reportaje totalmente diferente al que pueda obtener el “nazareno de silla”. El fotógrafo va a buscar un tipo diferente de instantánea, estudia las luces, busca el detalle…En otras palabras, dentro de su profesionalidad, busca transmitir lo que acontece ante él y su lente. 

“Todo está inventado”. En efecto, prácticamente todo está inventado, ya que la fotografía cofrade se desarrolla especialmente en la época de la Semana Santa, lo que la convierte en un acontecimiento masificado por su caracter anual. Esto se traduce en que queda inmortalizado prácticamente la totalidad de momentos del cortejo, por ser cientos y cientos los profesionales y aficionados que salen a las calles a retratar las procesiones, sus pasos, sus nazarenos… Buscando ese toque diferente al del resto de personas, transmitir en cierto modo su visión de los cortejos. Esta visión particular en ocasiones suele ser incluso una distorsión de la realidad, ya que en el procesamiento de las fotografías se han dado casos de hasta modificar las policromías de las tallas. Gracias a Dios, estos son los casos menos frecuentes, aunque existentes y muy presentes actualmente. 

Sirva este breve escrito para concienciar especialmente a esos aficionados de la fotografía como yo de que se empeñen en mejorar día a día un poquito más y, aunque sea difícil, buscar esa “otra” procesión que recorre nuestras calles durante la semana más bonita del año. Y para los profesionales vaya el mayor de mis reconocimientos por haberme transmitido las procesiones de mi infancia a través de las fotografías que he contemplado a lo largo de mi vida en boletines, periódicos y estampas. 



martes, 6 de marzo de 2018

CUARESMA 2018: MÚSICA Y SEMANA SANTA 02X3

Avanzamos otros 60 años en el tiempo. Desde 1925 que se publicara "Mektub" ha sido mucho lo que ha ocurrido en la música procesional. El género, gracias en gran medida a esta marcha se ha ido estandarizando y sentando hasta conseguir que calara en la memoria sensorial de los cofrades de toda España. Aunque poco a poco todas las regiones comienzan a tener su repertorio propio, adaptandose a sus particulares tradiciones cofrades, en toda la geografía nacional resuenan esas marchas conocidas como "clásicas", hasta el punto de que ya no son de un sólo lugar, sino de todos los cofrades. A esa gran marcha de la que hablábamos la pasada semana le sigue la dedicada en 1935 por Emilio Cebrián al Abuelo de todos los jiennenses y que hoy en día es la más perfecta banda sonora de la mañana de Viernes Santo, sonando en cualquier lugar que se recuerde el camino al calvario de Nuestro Señor: Nuestro Padre Jesús. No obstante ser una marcha "sobre motivos andaluces", como el propio autor indica, e introducir un fragmento del "himno a Jaen" (obra del propio Cebrián) como contracanto en el trío, Nuestro Padre Jesús ya no es sólo del Nazareno "El Abuelo" de Jaén, sino de todos los Nazarenos de España. Décadas más tarde, llegará la siguiente marcha por excelencia. El Dolor de una Madre hecho música, el lamento fúnebre de nuestra Madre, María. Obra de un oboista militar de origen gallego, pero que creció musicalmente en Madrid, bajo la tutela de los grandes Joaquin Turina y Manuel de Falla y con la estela marcada de Mariano San Miguel. "Mater Mea" y su autor Ricardo Dorado.

Mientras tanto, Sevilla (y Andalucia entera en pos de ella) se distanciará cada vez más musicalmente del resto del País. Siguiendo la línea marcada por la familia Font, al tiempo que nacía Mektub, también nacían "Pasan los Campanilleros", "La Esperanza de Triana" y "Estrella Sublime" de la pluma del maestro López Farfán. Estas obras llegarían a prohibirse por el Arzobispado hispalense durante años por ser demasiado alegres para Semana Santa. En ellas se combina al mismo tiempo la marcha romántica, más triunfal que fúnebre, con numerosos temas populares y recursos del folklore andaluz, se sembraba así la semilla de la "Marcha de Palio", que llegará a su cúlmen en torno a los años 50/60 con Pedro Braña, autor de la marcha-himno para la "Coronación de la Macarena".

Así llegamos a los 80 y a la marcha que lo cambió todo en este mundo. Una marcha de corte clásico, pero con sonoridades andaluzas, con una estructura extensa, como "Amarguras" o "Mektub", con reminiscencias de las marchas de palio y que, en realidad, no es una marcha de procesión, sino un poema sinfónico. Es la que se ha llegado a convertir en el "himno" de la Semana Santa de España y en punto de referencia para músicos y compositores cofrades de las últimas décadas: "La Madrugá" de Abel Moreno. Era necesario hablar de todo lo anterior pues el própio Abel Moreno en alguna ocasión a declarado que se ha inspirado en estos compositores anteriores para sus obras; en especial en Cebrián y Dorado, por la forma exquisita de componer del primero y la maestría instrumentando del segundo. 

Al contrario que Mektub y otras, cuya historia está implícita a la música y da lugar a numerosas interpretaciones, La Madrugá está totalmente explicada por el Autor, haciendo así su particular descripción de esta jornada de la Semana Grande sevillana. Nace de la nada la marcha, apenas un bajo y una melodía que es tan sólo el arpegio de re menor, tonalidad en la que está toda la exposición y desarrollo de la obra. Comienza casi en Silencio, representando a la primera cofradía tanto de la Madrugá como de Sevilla, la de Jesús Nazareno, la del Silencio. Tras esta plegaria (dato curioso: la melodía está extraida de un "Padre Nuestro" que años antes había escrito el propio compositor para un funeral) que sirve de introducción, comienza el saxo con una melodía similar a una saeta, melodía que después repetirá toda la banda, de la misma forma que Sevilla bulle al paso del Gran Poder. La siguiente sección, la que representa a la hermandad del Calvario, haría las veces de desarrollo, con un tema más amplio y cambiante que los dos anteriores. Con ella termina toda la primera parte de la marcha. Hasta este momento, toda la música viene dada en modo menor, más triste y oscuro, representando a las tres hermandades que hacen su estación de penitencia en silencio. Sin embargo, termina con el acorde de Re Mayor, dandole de esta forma luz a la obra. Es el momento de las dos Reinas de la noche, las dos vírgenes que desde fuera parece que dividen a Sevilla y, en realidad, unen la Hispalis añeja con el barrio de Triana por el mismo nombre: Esperanza. Tenemos dos temas complementarios: los clarinetes interpretan el de la Macarena y los saxos el de Triana, fundiendo en uno ambas devociones. Y, ahora que la Esperanza de Triana ha pasado por Campana, en torno a las 7 de la mañana del Viernes Santo, vuelve a aparecer el Silencio en escena, pues pasa muy cerca de esta plaza para regresar a su Sede. Así, el trío se ve maravillosamente interrumpido por la introducción. Una vez entra el Silencio, toda la banda rompe a tocar. Suenan de nuevo los temas de las Esperanzas, ya de regreso hacia sus templos y, sobre ellos, las trompetas añaden un nuevo contracanto que simboliza al Cristo de los Gitanos.

No es la primera vez que un compositor dedica una obra o marcha a esta jornada, apenas hay novedades musicales y, aunque aparentemente si lo haya, tampoco varía tanto la estructura tradicional. Pero ha supuesto una revolución en este mundillo pues todo su planteamiento, los constantes cambios de sonoridad con una finalidad narrativa y los muchos detalles que incluye (campanas, timbales, duos...) han abierto la puerta a los nuevos compositores a experimentar de nuevo y crear marchas sin restricción alguna. Asi que, cuando escuchéis "La Madrugá" de nuevo, hacedlo a sabiendas de que estais escuchando el principio de una nueva era.





viernes, 2 de marzo de 2018

CUARESMA 2018: DESDE EL MOVIL...

Cambiando un poco la tónica habitual de los artículos de este blog, comenzamos este mes de marzo con versos, versos de caracter cofrade, aunque no de la forma habitual, pero con mucho significado, versos que cuentan una historia muy actual, pero a la vez muy vieja, con una enseñanza esperanzadora: Cristo nos espera incluso en los lugares menos esperados.

DESDE EL MOVIL... TU MIRADA


Hace tiempo que no veo vídeos de procesiones en youtube
las viejas cintas de vídeo atesoran un manto de polvo olvidado
Esas cosas ya me cansan.

Hace tiempo que no escucho marchas en el movil
los CD's y los cassettes ya no giran con su sonido
Esas cosas ya me cansan.

Hace tiempo también que la túnica perdió su sentido
y el incienso su aroma de Pasión, 
mi corazón ya no late con los tambores,
ni se eriza mi piel con las campanas de los pasos
ni siquiera lloro ya con los violines un Jueves Santo
Todo hace tiempo dejó de importar...

Hace tiempo ya que olvidé
lo que era en verdad la oración.

Muy atareado estaba, ocupado en mis menesteres,
en engrandecerme a mi msmo, en darme placeres.
En lugar del Padre Nuestro,
primaba el vídeo de Facebook.
Cuando rezaba el Ave María,
solo pensaba en instagram
y en esa publicación
¿Cuántos me gusta tenía?
Incluso me enfado si la foto
de un Paso que subí
nadie le hace caso.
Pues ya no importa la Semana Santa,
ya no importa nada,
solo los golpes en el pecho,
el yo y la fama...

Todo ha cambiado en estos tiempos,
todo ha cambiado.
Ya no soy el que era,
yo mismo me he hundido
yo mismo a mi mismo.
Mas
en ese hondo abismo
una luz en mi sufrimiento.
El movil, que fue ancla de mi cadena,
me salvó de mi propia condena.

Desde el fondo de la pantalla
me miraba
me miraba diciendo "calla".

Calla


calla...

Desde un rostro de madera,
un leño hecho bendición,
el Padre encarnado en pino,
el Padre de mi alma y adopción
me miraba.
Y, en esos dos espejos, profundos como el tiempo,
renació mi ansia de poemas.
Avivó mi mente el seso,
Despertó el alma dormida,
y el incienso
volvió a ser la oración
y la túnica, penitencia
y pasión.

Todo por esos ojos que yo puse allí
esos ojos que me miraban,
sin juzgar, juzgando,
sin ser ley, condenando,
sin golpes de pecho, levantando.
¿Los puse yo allí, y fueron ellos los que me guiaron?
No lo sé
Sólo sé que esos ojos serenos
siempre estuvieron allí para recordarme 
que siempre fuí
Hijo del Nazareno.



martes, 27 de febrero de 2018

CUARESMA 2018: MÚSICA Y SEMANA SANTA 02X2

Año 1925. Madrid. Nace una de las más grandes composiciones del género, una marcha que, casi un siglo después, sigue sonando y sin la cual no entenderíamos la Semana Santa ni su música. Su autor, un músico militar, clarinetista de prestigio en la época, miembro de distintos regimientos, incluido el Real Cuerpo de Alabarderos, del que formó parte hasta su jubilación, y clarinete solista del Teatro Real. Estamos hablando de don Mariano San Miguel Urcelay y su marcha "Mektub". 

Durante los 60 años que transcurren entre esa primera marcha de don José Gabaldá y la composición de Mektub, el género evoluciona. Hacia principios de siglo, los compositores comienzan a experimentar con nuevas sonoridades, arriesgando cada vez más. Podemos encontrar así los famosos esforzandos (acentos) y cambios súbitos de matiz de "Virgen del Valle" (1899) de Vicente Gómez Zarzuela, los numerosos cambios de registros y armonía que comienzan a introducir los Font, corriente que alcanza su cúlmen con "Amarguras", una marcha que amplía al másximo la estructura, introduciendo dos tríos distintos. Esta ampliación estructural lleva a que la reexposición caiga cada vez más en desuso, aunque se sigue indicando la repetición del "estribillo". Mektub en 1925 no se queda atrás. Depura la estructura, le da unidad y da un paso más allá en la composición. Esta marcha será de gran importancia en toda la historia de la música procesional para banda, extendiendose ampliamente gracias a la revista "Harmonía", fundada por el propio San Miguel. A poco que estudiemos las grandes marchas de los años posteriores, encontraremos fragmentos, detalles, melodías, armonías y texturas que nos remitan a esta obra: Emilio Cebrián, Gómez Villa, Ricardo Dorado... todos ellos en sus marchas muestran aspectos que sólo pueden proceder de un sitio: de Mektub.

Empecemos viendo la riqueza de Mektub en su estructura. Dentro del esquema del que hablábamos la semana pasada (A-B-A), San Miguel se toma sus licencias. Comienza con una introducción con una sóla voz que interpretan los metales y que ya nos presenta la idea principal de toda la marcha. Esa introducción la repiten clarinetes y metales graves a modo de eco, dando paso al tema principal (A). Ese tema a penas se mueve, es todo un coral de sonoridad modal. No tiene acompañamiento, todas las voces se mueven de la misma forma dando un aspecto a este primer tema de plegaria medieval. A esa sección le sigue el principio del gran añadido de esta época a la estructura: el Desarrollo. Basándose en la introducción y en el primer tema, se introduce esta segunda sección entre el tema principal y el trío. Esta va a ser la parte más cambiante de la marcha, con cambios de sonoridad, intrumentación y armonía. Comienza el desarrollo con sólo dos voces, agudos frente a graves, contestándose la una a la otra, una técnica compositiva que después muchos otros utilizarán por la fuerza que le imprime a esta parte. Sigue una progresión de gran dulzura y expresividad basada en la introducción que va subiendo hasta morir, cerrando así la primera parte de la marcha. La segunda se inicia de nuevo con la introducción, pero algo cambiada. Esa introducción va bajando de intensidad y diluyendose hasta dar lugar al suave tema del trío. Después de toda la intensidad de la marcha, uno espera que en esta maravilla de final termine la marcha, con esa armonía tan sugerente y esa instrumentación tan delicada. Sin embargo, Mariano San Miguel introduce una nueva tensión, un pequeño puente entre la exposición del trío y el tutti final, que reexpondrá esta segunda melodía principal con una intrumentación más amplia y añadiendole un contracanto.

Toda esta complejidad de marcha no es gratuita ni fortuita. Mariano San Miguel sabe muy bien por qué hace cada cosa y le da un sentido. Ese es uno de los puntos en los que se nota la evolución del género. Ya no se componen simples marchas de caracter funebre o triunfal, si no que se le da un sentido a cada melodía, a cada sección, para narrar al mismo tiempo una historia. "Mektub" significa "Estaba Escrito" y es un canto al destino trágico de un hombre que dió su vida por la Humanidad. Comienza con una fanfarria que simboliza las trompetas del destino y de la muerte, dando comienzo al vía-crucis. Todo el téma principal simboliza el pesado camino hacia el calvario, con una melodía que no deja de subir, aunque costosamente y con varias bajadas que simbolizan las caidas. Llegamos al principio del desarrollo. Toca toda la banda, de nuevo con una melodía similar a la de las fanfarrias del principio: se acerca la hora final, Cristo llega al Calvario. Lo clavan en la cruz mientras se oyen los martillazos sucesivamente en un motivo que es sólo un salto de cuarta (con el comenzaba la marcha) y que, como el propio compositor indica, significa: MEK-TUB. Sigue una progresión ascendente, con mucha tensión pero más dulce que lo anterior. Esta progresión tiene 6 partes: seis frases que pronuncio Jesús en la Cruz. Perdona a sus verdugos, al Ladrón Arrepentido y entrega a su Madre al cuidado del Discípulo Amado. Ahora que se añaden instrumentos y sube de matiz, alza la mirada al cielo, diciendo: Dios Mío, por qué me has abandonado, pide agua para que se cumpla la escritura y termina pronunciando: Todo lo que ESTABA ESCRITO se ha cumplido. Vuelve la fanfarria del principio, ahora acompañada por el temblar de la tierra (los graves contestando a la fanfarria) por que Cristo ha entregado el Espíritu. Todo lo que Estaba Escrito se ha cumplido. Ahora todo se diluye y podemos escuchar el lamento de María en Soledad y el Entierro de Cristo, representado por uno de los más dulces tríos de marcha que se hayan compuesto jamás. Sin embargo, no todo se ha cumplido. En la oscuridad del Sepulcro, todo comienza a bullir, la losa se parte, la guardia huye y el lamento fúnebre se convierte en cántico triunfal por la Resurrección del Señor.

Algunos me podréis decir que esto me lo estoy inventando, y en cierta forma sí, no es más que una interpretación de una de las más grandes marchas de la historia. Pero ese es el poder de la música, el de evocar en cada cual unos sentimientos, el de contar a cada uno una historia distinta a través de las mismas notas. Ahora os invito a que escuchéis de nuevo esta magnífica obra buscando cada una de las melodías, intentando escuchar la historia sin palabras que Mariano San Miguel nos lleva contando desde hace casi un siglo.





viernes, 23 de febrero de 2018

CUARESMA 2018: TRES SIGLOS Y CUARTO DE HISTORIA

No podía faltar este año en Pensamientos de un Ciezano una entrada dedicada a la efeméride de este año. La Semana Santa de Cieza este año se viste de color negro y morado, los colores del luto y la penitencia, los colores que definen a la cofradía más antigua de las existentes en nuestra localidad, sin la cual no existiría nuestra Semana Mayor tal y cómo la conocemos. Celebramos el 325 aniversario fundacional de la Real Cofradía de Jesús -Nazareno-.

Aunque la cofradía se funde en 1692, tal como recoge un acta notarial de dicho año, de las imágenes del Nazareno y la Soledad ya tenemos referencias cerca de medio siglo anteriores, pues estas llegarían a Cieza en el seno de la antiquísima y extinta cofradía de la Sangre. Según el historiador ciezano, Alfredo Marín Cano, esta separación se debe tanto al anhelo de la hidalguía local de desligarse de una cofradía como la de la Sangre, integrada por trabajadores mayoritariamente, como a las disensiones entre la vieja y la nueva nobleza, inscribiéndose unos en la del Nazareno y otros en la de la Soledad. Así se denotaba en su disposición en la Iglesia, quedando ambas imágenes en capillas separadas.

A principios del s.XVIII, el panorama cofrade en Cieza será un reflejo de la división social de la época, aglutinándose la aristocracia local en torno a la Cofradía de la Soledad mientras que la de Jesús Nazareno, como ya lo fuera con anterioridad la Cofradía de la Sangre estaría integrada mayoritariamente por el Pueblo Llano. erigiéndose así en su principal heredera. De esta forma, la cofradía del Nazareno conservaría la primitiva imagen del Cristo mientras que la de la Soledad, establecida definitivamente en 1730, encargaría en 1749 una nueva imagen de María Santísima a Francisco Salzillo, con la que desfilarían, además de la noche de Viernes Santo, la mañana de ese día, acompañando a su hijo camino del Calvario y la noche de Jueves Santo en la Procesión General. 

Ambas cofradías, Nazareno y Soledad, son el gérmen de nuestra Semana Santa. El Nazareno, pocos años después de su fundación, se hará cargo del paso del Santo Sepulcro, añadiendo durante el siglo XIX distintos pasos icónicos de nuestras procesiones (La Oración del Huerto, la Flagelación y Jesús Resucitado). En torno a esta hermandad surgen también los populares Armaos, llamados originalmente "Hermandad de la Convocatoria de Jesús" por ser ellos quienes, los días y las horas previas a las procesiones, convocavan con sus pasacalles al pueblo a las mismas. También la Soledad pues, debido a la crisis deribada de la guerra de independencia a principios de este siglo, dejará de procesionar en las procesiones General y del Penitente, llegando así para sustituirla la imagen de la Dolorosa, atribuida a Roque López.

Merece en este texto un apartado propio "el Prendimiento", piedra angular de la relación entre Romanos y el Nazareno. Curiosamente, el primer testimonio escrito del popular acto sitúa el Prendimiento en el Convento de San Joaquín, no pudiendo determinarse si esto se debió a un hecho extraordinario o si originalmente se realizaba allí y con posterioridad se trasladaría a la Parroquial de la Asunción o a la Plaza Mayor, donde el resto de escritos posteriores lo sitúan. El acto en sí constaba de tres partes, tal y como se vino haciendo hasta su remodelación en el año 1996. Comenzaba con el Sermón del predicador, seguido del momento en que los Armaos irrumpirían en la iglesia para, tras la famosa conversación entre el sacerdote (encarnando a Cristo) y el jefe del tercio, llevarse a paso ordinario a Jesús Prendido por las calles de la carrera. Esta última parte cambiará cuando, en el pasado s.XX, se añaden nuevas imágenes a la procesión.

El siglo XX y sus inestable panorama político supone un duro periodo para las cofradías, que atravesarán por las mismas crisis que la Nación, culminando todo en el fatídico agosto de 1936 en que el leño venerado como Jesús Nazareno, junto a tantas otras efígies, ardiera para siempre. Estos años de guerra supuso la muerte de la Semana Santa, que resurgirá al mismo finalizar el conflicto, comenzando a recuperarse el patrimonio y las tradiciones. Así, en 1942, la que fuera la Cofradía más numerosa y popular, se disgrega en 3: la propia Cofradía de Jesús, que encargará la reconstrucción de su titular al valenciano Ignacio Pinazo para ese mismo año, la de la Oración del Huerto, cuyo gérmen ya encontramos unos años antes, y la de Jesús Resucitado. 

Ya en las últimas décadas, la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno se ha mantenido como nexo de unión entre la Semana Santa pasada y la presente, en la diferencia del color de las túnicas, vestigio de un régimen social en que la separación por clases estaba más que delimitada y en la conservación de tradiciones tan ciezanas como el Prendimiento y apostar musicalmente por la corneta, algo cada vez más en desuso en nuestra Cieza, cuando siempre fue un sonido fundamental de nuestra Pasión. No obstante, también ha aportado grandes imprescindibles de nuestra Semana Santa. La serenidad en la noche del luto y la fe firme en la Resurrección de la mañana del Domingo que transluce María Salomé, encaramada al rosal que le tallara el maestro Carrillo por trono y acompañada de los alegres sones de su ciezanísimo pasodoble del maestro Gómez Villa. Y ya en los últimos años, la barroca expresión de Dolor y Resignación de Jesús Coronado de Espinas, que completa el relato pasional de la Procesión General.

Siglos de historia, de una Hermandad, de una Semana Santa, de un Pueblo que vive por y para esta celebración. Tradición perpetuada a lo largo de los años y novedad dentro de la murciana estética pasional de Cieza. Eso es lo que recordamos y ensalzamos al celebrar en este año el 325 aniversario de la Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno



martes, 20 de febrero de 2018

CUARESMA 2018: MÚSICA Y SEMANA SANTA 02X1

Retomamos esta cuaresma aquella sección que comenzamos el año pasado titulada MÚSICA Y SEMANA SANTA. Este año haremos un nuevo recorrido por la historia de la Música Procesional, pero  a través de marchas concretas, desde sus comienzos hasta los últimos años.

Hoy nos remontamos de nuevo a los primeros pasos de este género, a la década de los 60 del siglo XIX y lo hacemos con una marcha que cumple su 150 aniversario: "El Panteón" de José Antonio Cándido Gabaldá y Bel. 

Este tipo de marchas tan antiguas, si es que llegó a escucharse en algún momento en Cieza, hace décadas que no suenan, pero es necesario hablar de ellas porque serán el gérmen de todas las demás. Son marchas de instrumentación muy sencilla, la instrumentacion básica de una banda militar (lo que hoy conocemos como banda de música o banda a secas): Tres voces de clarinetes más la de clarinete requinto, dos de saxofones, y una de flautín por toda madera. No encontramos ni flautas, ni oboes, ni fagotes ni saxos tenores; instrumentos que hoy en día son casi indispensables en estas obras. De hecho, es ya novedoso que aparezcan saxos, los cuales se comenzaron a extender a partir de 1861 (es más, en una de las marchas de este autor, "La Guirnalda", ni siquiera aparecen en la partitura, lo cual hace sospechar que es anterior a 1860). Frente a esta reducida cuerda de maderas, encontramos una gran gama de instrumentos de metal: fliscornos, cornetines, trombas (un instrumento similar a la trompeta), trompas, trombones, bombardinos y tubas. A todos estos, hemos de añadir la percusión "básica" de una banda militar: bombo, caja y platos.

En cuanto a su estructura, es una forma muy sencilla, una forma A - B - A. Es decir, presenta un tema, cambia a un segundo y vuelve al primero. A grosso modo, es la forma de una canción: estribillo, estrofa, estribillo. Esta va a ser la forma esencial que tengan todas las marchas, a partir de aquí, en décadas posteriores se ampliará la forma, se añadiran secciones, etc. Pero siempre teniendo este esquema en mente. Mantiene muchos rasgos de la música orquestal clásica y romántica (finales del XVIII, principios del XIX) combinada con un marcado caracter militar. Siempre mantiene la melodía en las maderas y bombardinos, en la parte A con varias voces, alternando partes en las que la banda entera hace acordes, sin acompañamiento ni contracantos, y otras en que las maderas mantienen la melodía y los graves van haciendo un acompañamiento típico. La parte B (lo que hoy llamamos "Trio") es principalmente como esto último, pero con una melodía mas dulce y melancólica.

Comienza con un fuerte muy sentido, con toda la banda en acordes y una melodía que tan sólo repite una nota, dandole ya despe el principio una gran fuerza expresiva. Esta primera parte sirve de introducción para el primer tema en modo menor, una melodía que de alguna forma representa un lamento. Tras ella, una segunda melodía en modo mayor, primero en piano y después en fuerte y con toda la banda de nuevo como la introducción. En estas partes que no hay acompañamiento, es la percusión la que se encarga de darle movimiento a la marcha, de forma que camine y se pueda caminar con ella (no podemos perder de vista que es música para desfile). Este fuerte culmina en un apoteósico final en modo menor que, cuando se reexponga, cerrará la marcha. Sigue la melancólica y dulce melodía del trio, en modo mayor completamente, el llanto del final de la vida, pero con la esperanza de la Resurrección. Los matices y los cambios, progresivos o no, en ellos, ayudan a potenciar esa expresividad de la que hablábamos.

Toda esta marcha, aunque no tiene una temática definida, como ocurrirá con muchas en épocas posteriores, ni está dedicada a una hermandad, representa una escena muy clara: un funeral solemne de una gran personalidad. Toda la sección A representa de alguna forma la liturgia de difuntos y actos adjuntos: la entrada del féretro, la misa, las autoridades y asistentes rindiendo homenaje al fallecido y el entierro  Y el trío representa el llanto y los honores póstumos al difunto tras su sepultura. Trasladando esto al terreno cofrade y religioso: el entierro es el de Cristo, pues no hay personalidad más grandiosa que el Señor y toda la marcha representaría su descendimiento de la Cruz, la despedída de su Madre y su sepultura. 

Todo el significado de la marcha es altamente subjetivo, cada cual puede interpretarla a su gusto. Ahora os invito a escucharla con otros oidos, buscando las melodías y acompañamientos, identificando cada parte, sintiendo la evolución de la música a lo largo de la obra.




CUARESMA 2018: VIA-CRUCIS

Ya ha llegado el tiempo cuaresmal, lo que tanto ansiábamos. Cuando, el año pasado, la Virgen del Amor Hermoso entraba por las puertas de la Ermita de San Bartolomé, nuestros ojos, vidriosos de lágrimas cansadas, ya tenían puesta la mirada en ese 14 de febrero, un día para volver a enamorarse de nuestra Pasión. El popular y comercial día de los enamorados era el día que buscábamos con ansias desde el pasado abril.Un día para enamorarnos de nuevo de las marchas, del incienso, del terciopelo y las campanas. Un día para enamorarnos por enésima vez de nuestra Semana Santa. 

Mientras llegaba o no llegaba ese día, nos hemos entretenido inventándonos excusas para sacar los Santos a la calle. Congresos, aniversarios, peregrinaciones, promesas... todo muy válido y hermoso, todo bueno en principio. Pero en la cantidad no está la virtud, más bien en la calidad. Tantas han sido, tan abundantes y ricas que, ahora que ya empieza temprana y madrugadora la cuaresma, una Navidad sólo no basta para recuperarnos. Nosotros mismos nos sobrecargamos, hay días que nos obligamos a seguir escuchando marchas, a acercarnos a esa procesión parroquial, a visitar iglesias sólo por regodearnos en nuestros recuerdos y añorar algo que nunca se ha ido porque lo hemos prolongado hasta el extremo. Tanto lo hemos querido alargar, que el principio y el final ya no se distinguen; que aquello que un día fue intenso en su brevedad, ahora es casi constante y, por la cotidianidad, carente de fuerza. Yo mismo me declaro culpable de este pecado.

Sin embargo, entre tantas cosas que hemos exagerado, que hemos fomentado; entre todas esas cosas que casi nos hemos obligado a hacer, como si nuestra profesión (que no procesión) fuera ser cofrades, hay una de la que casi nos hemos olvidado, una cosita pequeña, como un grano de mostaza, como la levadura, como la sal, algo tan minúsculo que apenas se aprecia a simple vista pero que, sin ella, nada de todo esto tiene sentido. Y ya es hora de reencontrarnos con ella para que crezca en nosotros como el árbol de la mostaza, con ella crezcamos y nos engrandezca como pan en el horno de la vida, y de sabor y consistencia a nuestros actos y procesiones. Sin la FE, nada de esto tiene sentido.

Por esto empezaba hablando del día de los enamorados, porque este año se nos regala que San Valentín coincida con Miercoles de Ceniza. Es un día perfecto para enamorarnos de nuevo de Cristo. "De nuevo" en sus dos sentidos: aquellos que ya estuvimos enamorados de Él, volver a ese amor, y aquellos que no lo conocen, para iniciar una nueva relación que dure para toda la vida y engrandezca todas aquellas otras que mantengamos o iniciemos. Mas no será facil, por eso sale el Medinacelli cada viernes, por eso saldrá esta noche del convento, pues la cuaresma es un Via-Crucis que culmina Domingo de Resurrección.

Olvidemos por un momento los traslados, olvidemos las procesiones, olvidémonos de todo lo que acontece entre Ramos y Pascuas en nuestras calles. Olvidemos los sonoros tambores y las estridentes cornetas, olvidemos el oro de los tronos y las carnaduras de las imagenes y centrémonos en lo realmente importante. Cómo puede un cofrade sentir de verdad esos sentimientos y escenas que sobre sus hombros lleva si no está donde suceden. Antes de salir con la Burrica, pasemos dentro de la Iglesia, y veremos a Cristo entrar triunfal en ella, en silencio y sin palmas, pero triunfal, pues ya será una victoria si tú que hace tiempo que no lo ves entras a visitarlo cuando el sacerdote levante el pan, que ya no es Pan, si no el mismo Cristo de nuevo presente entre nosotros. Entonces, y sólo entonces, tendrá sentido salir a acompañarlo con palmas y ramos.

¿Por qué llora el Cristo de la Oración? ¿Por qué está triste Jesús Nazareno prendido? ¿Por qué el Cristo de la Agonía agoniza en Silencio? Porque esta sólo. Él está sólo esa noche porque una imagen suya se lleva todas las miradas mientras el propio Cristo pasa desapercibido, sólo y apesadumbrado en el Sagrario. Él te ha invitado a su cena de despedida, te ha invitado a sentarte junto a Él, a lavarte los pies con sus propias manos, te ha invitado a una masterclass de humildad; y tú, vestido con tu elegante traje o con tu delicada mantilla, sólo piensas en llegar a tiempo para coger el mejor sitio y desfilar en una posición buena para que te vean. Y, aún después de haber terminado la procesión, te olvidas que toda esa noche el Sagrario permanece iluminado, con las puertas abiertas, esperando a que tú vayas a consolar a quien tantas veces te ha consolado sin darte cuenta. Cada vez que llorabas, que las cosas se te hacian cuesta arriba, Cristo mismo dejaba su Cruz y cargaba contigo con una sonrisa y, ahora que Él llora, tú no te acuerdas de ir a hacerle compañía. 

Más aún. El Cristo del Consuelo no puede morir en la calle, no se puede enterrar a Cristo en su morada Cama, no se lo puede bajar de su verde Cruz porque Cristo mismo está crucificado en la Cruz del altar. ¿Qué sentido tiene sacarlos en procesión si no hemos estado allí donde eso ha sucedido? Y no me refiero a Jerusalén; me refiero a la iglesia, donde cada Viernes Santo se llora como el primero porque Cristo ha Muerto. Si no vamos esa tarde al templo, si no vemos el altar desnudo, vacío, sin luz, en silencio, si no vamos a escuchar el relato de la Pasión, si no besamos la Cruz Victoriosa donde la Muerte por la Muerte acaba de ser vencida, de nada sirve pasear una escultura de madera por las calles. Igual que de nada sirve bailar los tronos y tirar caramelos si no hemos visto cómo, al cantar el Aleluya, la iglesia en penumbra se iluminaba, si no hemos visto como la hoguera se encendía y de ella brotaba la luz del Círio Pascual, signo de la Victoria de la Vida, si no hemos visto a Cristo renacer en la Consagración, resucitar y resucitarnos en la comunión. Sin Dios, sin Cristo, sin el Espíritu Santo, sin la FE, nada de lo que hagamos sirve; con ÉL, todo es grande y hermoso como la primavera, todo es pleno y trascendente.

¿Quiere todo este discurso decir que no debemos sacar procesiones, que no debemos celebrar aniversarios ni congresos cofrades? Ni muchísimo menos. Sólo quiere animar a aquellos que las organizan a darle de nuevo el sentido pleno a esa Bendita Locura que a todos nos empapa. Y a tí, que sales en las procesiones y dices no creer, ¿te estoy criticando? ¿Te estoy diciendo que no salgas? Al contrario. Si no conoces a Cristo no es culpa tuya. Pero si te invito a reflexionar sobre lo que haces esos días y darle su significado completo. 

Que no quede todo en mero folklore, que la Semana Santa es FE y tradición, pero lo primero es FE. Es una profesión de nuestras creencias, pero también puede ser la puerta hacia la FE para aquellos que no la tienen y sólo tienen que abrir sus corazones y sus mentes y aceptarla. Ese es el verdadero Via-Crucis, el camino hacia la FE. Y ese Via-Crucis no sale de ninguna iglesia, no empieza ni Miercoles de Ceniza ni Viernes Santo. Empieza el día en que uno mismo decide cambiar su vida y abrazar el amor de Cristo.

Feliz Cuaresma y Feliz Via-Crucis.

La Salvación empieza en uno mismo.


domingo, 11 de febrero de 2018

LA CRUZ

Entramos ya en cuenta atrás, comienza la Cuaresma en apenas 3 días, y los cofrades a ultranza ya empezamos a embriagarnos de Semana Santa a través de marchas y vídeos, pero a veces nos olvidamos de lo que significa la Cruz que enarbolamos como insignia. El próximo viernes, con la primera publicación de la Cuaresma 2018 en Pensamientos de un Ciezano hablaremos más extensamente de esto. Pero aún no estamos en Cuaresma, estamos en Carnaval, y con Carnaval vamos preparandonos para la Cuaresma. Os invito a todos a reflexionar sobre esta letra que cantaban el pasado viernes en la final del Concurso del Carnaval de Cadiz. ¡Nos vemos muy pronto!

La Cruz que preside tu pecho,
La Cruz que corona el Calvario,
Esa misma que amortaja cada lecho,
Esa misma con la que nos conquistaron.
La Cruz esa misma que usaron
De espada tomada al derecho;
Esa misma que servía
Para clavar a un Mesías
Por no serlo y parecerlo,
O clavar la rebeldía
De un libertador del pueblo.

Esa Cruz que tantos llevan consigo
Como símbolo de paz en la tierra,
Esa Cruz que tanto se ha convertido
En motivo de una guerra.
La Cruz que yo debo adorar
A mí no me causa fervor
Y menos si cuento los hombres
Que han muerto en su nombre,
Y en nombre de Dios.

Y después nos asustamos
Si a Dios lo cambian de nombre
Y, con la mano del hombre,
El hombre mata a su hermano.
Ni en los derechos humanos
Se explica la diferencia
Entre Mezquita e Iglesia,
O entre moros y cristianos.

Si no hablo del Islam,
Si no hablo del Islam
No es por falta de cojones.
Es que yo no tengo na,
Es que yo no tengo na
Con las demás religiones.

Guerra santa
La que le cae en lo alto
Al que se le ocurre alzar su canto
O de crítica o de espanto
Contra mi Venerable y Real Hermandad.
Porque aquí los fanáticos son los de Alá,
Pero al que nombre a mi Virgen lo mato.