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domingo, 6 de mayo de 2018

MOMENTOS DE PASIÓN: EL CONSUELO

23 de abril. Todo es calma. Cieza parece que ya se recupera, que se adormece, hundiéndose de nuevo en su sueño anual. Para los insomnes impacientes e impertérritos cofrades, que no podemos si no pensar en lo que ya hace un mes que pasó y para lo que tendremos que esperar 356 días, este día es el alivio de nuestra tristeza, pues llega la hora de revivir la tradición más añeja de cuantas se mantienen en nuestra Cieza. Mañana es 24 de abril, una fecha que no pasa desapercibida, porque en ese día, lejos del mundanal ruido, ajenos a la espectación festera de Moros y Cristianos, nos refugiaremos en las naves basilicales de la Asunción y, en el sudario del Cristo, encontraremos el Consuelo. Mañana comienza el Novenario al Santo Cristo del Consuelo.
Mañana la iglesia se llenará como casi nunca se llena en día de semana, mañana rezaremos el rosario, recorreremos con nuestra Madre el camino de Salvación a través de los misterios. Mañana escucharemos al Cristo hablarnos desde la Cruz, en las meditaciones de cada día en la novena. Mañana cantaremos esos ancestrales sones, saludando a cada una de las Sacratísimas Llagas de todo el Divino Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo. Cantaremos a aquel que, con su poder soberano, aleja del Alma el duelo y nos gloriaremos en cantarle durante 9 días y uno más "Cristo Bendito, Gloria de Cieza." Mañana comienza el Novenario al Santísimo Cristo del Consuelo, Gloria del Pueblo Ciezano.

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Tantísimos recuerdos en esta época, en esta basilica, las penitencias que había que hacer para subir y bajar al Cristo del Camarín... Así comenzaba el predicador sus 9 homilías, su particular penitencia por y para el Santo Cristo.
Y es verdad, 24 de abril es siempre un día de recuerdos y reencuentros. De reencuentro con nuestro Cristo, con la iglesia, con la familia. Reencuentro con el coro, con las llagas, con la oración. Reencuentro con nuestra niñez y nuestra memoria. Y recuerdos. Recuerdo de las llagas, que parecían olvidadas y la mente milagrosamente nos las rescata para cantarlas al mirar a nuestro Cristo. Recuerdo de aquellos que un día cantaron junto a nosotros y hoy ya no están, ya no cantan en la tierra, si no que están acogidos en el camarín del cielo, prendidos como una puntada de oro al tonelete que viste nuestro Gloria de Cieza en los Cielos. Recuerdo del poder de convocatoria de nuestro Misterioso Imán. Recuerdo y manifestación del poder del Consuelo Dulce de nuestro corazón, que todo nos lo concede. El novenario es momento de reencontrarnos con nuestro Cristo Bendito y de guardar nuevos recuerdos para que, en nuestro camino hacia la santidad, nuestro Faro Luminoso nos guíe y acompañe siempre.

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Las novenas son para llorar. Para llorar rezando por aquellos que ya se fueron, recordando cuánto amaron (abiertamente o en silencio) al Santo Cristo. La viuda llora por su marido, que nunca lo dijo en voz alta, pero siempre sacaba un ratito para ir en secreto a la ermita a pedirle por sus hijos, por su trabajo, por su mujer... por tantas cosas. Los hijos por sus padres, que les enseñaron que, en Cieza, la Santidad es fácil de alcanzar, sólo hay que subir a la ermita (o ir a la iglesia) a hacerle una visita. Y la santidad, algo tan difícil de alcanzar sólos, nuestro Rey nos lo pone al alcance de la mano. Y también lloramos por nosotros, porque la vida se hace muy difícil y llegamos tristes a la iglesia, quejándonos de nuestro trabajo, de nuestros hermanos, de nuestros padres, de nuestros hijos, de nuestra familia... De tantas cosas que nos agobian. Sobre todo aquellos que vienen en silla de ruedas, o con dificultad, porque la vejez y la enfermedad casi les impiden llegar. Pero si el novenario es tiempo de llorar, cuando salimos las lágrimas ya no son necesarias. Por algo a Cristo en Cieza lo llamamos Consuelo.
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Olor a rosas en una tarde de abril. Aroma divino que inunda la calle san Pedro desde la puerta de la iglesia. Pues, como dice el poema, "Guardo una rosa, que es mi Consuelo, ¡Tu devoción!". Y es que ese olor a rosas, entremezclado con el perfume del incienso, que anega toda la iglesia, es la demostración mas eficaz de la devoción que Cieza tiene por su Cristo. Esas rosas, donadas por sus devotos, adornan el altar y perfuman el pueblo entero, como lo harán el próximo día de la cruz, cuando se desgranen como lágrimas sobre su sagrada Imagen. Desde que se abre la iglesia, atraídos por el perfume de las rosas que delata su presencia, los Ciezanos van acudiendo a rezar a su Cristo, algunos pasan a saludarlo y siguen sus quehaceres vespertinos, otros se quedan allí, guardando ya el sitio para escuchar los antiquísimos rezos del Novenario, que cuenta ya con más de dos siglos de historia. Siempre abril, siempre rosas, siempre Cieza.

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Quien difícil es venir todos los días junto a ti. El novenario se convierte en viacrucis. Son muchos nuestros quehaceres, nuestros deberes, que nos mantienen ocupados, robandonos la oportunidad de pasar junto a ti a cantarte, a rezarte, a adorarte, Rey de loa Corazones. También son muchas las tentaciones, la comodidad de dedicarnos a otras cosas más placenteras que ir a la iglesia. Pero nunca estas cosas pesan lo suficiente, pues nuestro alma no quiere más gloria que enterrarse en tu costado, que curar su humillación en la llaga de tu diestra y recuperar la corona de la vida de tu mano herida. Cuesta venir, pero Tu lo haces fácil, Santo Cristo del Consuelo.

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Decíamos el primer día que el novenario es momento de recordar. La novena es un rezo que se remonta a siglos atrás, a 1806 en concreto. Las llagas, los fervorosos cantos que saludan a las Sacratísimas Llagas del Consuelo y nos invitan a meditar en tus divinos dolores se crean en torno a 1880. Desde entonces, muchos son los devotos tuyos que te las han cantado, y muchos los nombres de los directores olvidados. Hoy quiero recordar dos nombres, dos almas que ya cantan tus Gozos junto a ti en el Camarín del Cielo, el uno, con su voz de bajo, canta vestido de elegante luto de viernes santo, la otra, vestida del rojo de tus toneletes, dirige con sus pequeñas manos a los cantores. Guardalos junto a tu Cruz, Señor, y haz que disfruten de las rosas de tu día, que sean para ellos, que siempre te las ofrendaron, en forma de cantos, en tu novenario.

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No hay fiesta ni distracción que pueda alejarnos de la iglesia en estos nueve días. El Cristo nos mueve, nos llama, nos atrae haciendo gala de su título de Misterioso Imán. Aunque hayan desfiles, momentos más lujosos y llamativos, el Ciezano necesita de su principal devoción, necesita venir a rezarle, a cantarle sus alegrías y contarle todas sus penas y agobios. Por eso, en estos últimos 9 días de estancia en la Basílica, no pueden ni quieren faltar a su cita, para demostrarle que, en gozos como en lamentos, de Cieza entera los pensamientos son para Él. Ya hemos pasado el ecuador de la novena, está cercana su partida y aguardamos ansiosos ese momento para cantarle su himno a voz en grito... Y para llorar ante la reja de su ermita, esperando un nuevo Domingo de Ramos.

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Estamos a 30 del cumplido abril, mañana entra mayo, florido y feliz. Así rezan los mayos a la Virgen de Cortes de Alcaraz. Ya estamos a día 30, abril, que tantísimas alegrías nos ha dado, se nos escapa como agua entre los dedos. Los misterios del rosario se van acabando, las llagas, desvaneciéndose, las predicaciones van tocando a su fin. Con abril, la novena se va terminando. Pero aún quedan los días más grandes, queda mañana, primero de mayo, día grande del novenario. Queda el besapies al Cristo, una vez sus llagas hayan dejado de sangrar y queda el Día de la Cruz. Poco a poco, se va acabando pero todavía no. Y, aun cuando se termine, llevaremos la novena en nosotros cada día del año, cada vez que, al contemplar a nuestro Santo Cristo, mediremos el dolor de sus llagas, pues no hay mayor verdad que aquel verso de sus gozos "el pueblo que por ti reza", porque Cieza reza por y para su Cristo del Consuelo.

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Hoy es el día de la Sagrada familia. Hoy empezamos el mes de Mayo, mes de María, madre del Señor, y lo comenzamos recordando a su casto esposo, San José, y lo hacemos reunidos en torno a la Cruz del Señor. Es más, hoy estamos los hijos, reunidos en torno al Padre, formando el cuerpo de nuestra Madre, la Iglesia. Y aún más allá, los Ciezanos somos hijos del Consuelo, y celebramos la Victoria de su Santa Cruz. Así, en este día de fiesta, nuestro Rey y Padre nos reúne en torno a su Cruz, como familia que somos, para despedirse de nosotros. El final de la novena esta cerca, y la iglesia rebosa de devotos hijos que buscan pasar todo el tiempo posible junto a su Cristo. Muchos no estarán mañana, para cerrar estos nueve días besando sus pies, otros no estarán el jueves, por circunstancias, ni podrán convertirse en pétalos de rosa lanzados sobre su rostro divino. Por eso hoy, que es fiesta, están aquí para demostrar que, como dice el poema que hoy se lee para abrir el mes de mayo, hemos recorrido toda su vega, campo y sierras cogiendo flores con ilusión, cada una de un paraje, cada flor distinta, tiernas o secas, fragantes o inodoras, bellas o discretas, silvestres o cultivadas. Porque ese poema no habla de una persona que recoge flores, sino que cada flor representa a un devoto del Santo Cristo y es Cieza entera quien se los ofrece como un ramo variado, mas uniforme porque ¡De Cieza entera los pensamientos son para Él!
Y otra cosa tenemos en común cada flor de ese ramo: todos guardamos una rosa, la flor del Día de la Cruz, la flor de su Día, una rosa que es nuestro consuelo: ¡Su devoción!


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Santo Cristo del Consuelo, vela por tu Cieza. El Santo Cristo nunca nos abandona, por eso, poned vuestra vida en sus llagas. Hoy es el día de las despedidas. Hoy es el día de despedirnos de las llagas hasta el proximo 24 de abril, hasta el próximo novenario. Hoy es día de despedirnos de nuestro Cristo, de aguantar hasta que nos echen de la iglesia para estar junto a Él, rezándole, contándole todo lo que nos aflige y nos llena de pesar y angustia; de aprovechar que está tan cercano para encontrar en su tierna mirada el Consuelo. Por eso hoy besamos sus pies, por eso la iglesia se llena hasta su máxima expresión, por eso cantamos a pleno pulmón, porque mañana se nos va el Cristo. Pero Él, como nos decía el predicador en la última de sus homilías, no nos abandona nunca. Pero no nos abandona porque los ciezanos somos las golondrinas del poema, no las de Bequer, si no las de José Lucas Conesa, las que llevan al cuello la medallica del Santo Cristo para emigrar. Y nosotros llevamos siempre su recuerdo en la mente y su devoción en el corazón, por eso el Consuelo nunca nos abandona, porque los Ciezanos tenemos la santidad al alcance de un beso: en la imagen de nuestro Santo Cristo del Consuelo.


BESAPIÉS SANTO CRISTO 2018

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"Tranquila, Mama, que cuando esté aquí el Cristo te avisamos." Así le decía una mujer a su Madre, anciana, postrada en su silla de ruedas, asomada a una esquina de la calle buitragos a ver pasar a su Santo Cristo. Y digo a ver con los ojos del alma, porque los de su cuerpo ya no ven. Y, aun así, allí está, pidiéndole al Señor que la deje salir a sentirlo pasar un año más. Ese es el fervor que tiene Cieza. Que hasta los ciegos ven al Santo Cristo. Esta mujer no es la única. Se cuentan por miles los ciezanos (presentes, ausentes o por adopción) que se arraciman en el recorrido para ver pasar a su Rey. Casi tantos ciezanos como pétalos de rosa recorren los cielos del tres de mayo para alfombrar el paso del Soberano de Cieza, para rozar sus sienes llevándole con su fragancia las oraciones que en ellos han depositado quienes los han lanzado. Esas oraciones acompañarán al Cristo a su retiro en la ermita, una ermita perfectamente situada: ni tan lejos que sea dificil llegar, ni tan cerca que esté dentro del mundanal ruido de la ciudad. Oraciones por cada uno, por las familias, para que se mantengan unidas, por los niños, para que aprendan a amarte como te aman sus padres, por los ancianos, para que les dejes estar allí y sentirte cercano, aunque sea sólo por la música de la banda. Y también por los enfermos y por aquellos que no han podido estar junto a ti en este día, por aquellos que han recibido esos pañuelos empapados anoche de la sangre de tus llagas y que, en esas reliquias populares, te sienten junto a ellos. Todos ellos, estando sin estar, han cantado junto a los que te acompañaban el Cristo Bendito, porque, para verte, no hace falta tener ojos, basta la mirada del alma.

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Un momento de oración ante el Cristo del Consuelo. En silencio para presentarle en el último momento de su procesión nuestras súplicas. Unos vivas magnificados por el eco de la ermita. Y lágrimas, muchas lágrimas. Ya estás en tu ermita, y ninguno queremos irnos, hemos deshojado entero tu trono, llevando con nosotros las flores, que guardaremos como recuerdo fragante de que hemos vivido junto a Ti un día de la Cruz más. Llegando a la ermita, no quería entrar, porque entrar en tu bello templo implica el final. Y, ahora que hemos entrado, no quiero irme y dejarte allí. Por eso hay lágrimas, porque tan bien se está junto al Señor que la partida parte el alma. Y volviendo a casa, todo recuerda a ti. Camino de Madrid, donde a voz en grito te hemos cantado tu himno y te hemos vitoreado, como Gloria de Cieza que eres; Calle Mesones, campanas del Convento que te saludaban como Rey de Nuestros Corazones que eres; Calle San Sebastian, Buitragos, Larga, Pinos y Parra, en sus estrecheces aun guardan aroma a pétalos de rosa que se aplastan en sus aceras, en el placentero olvido de quien ha cumplido su misión. Calle del Cid, por donde salías esta tarde, antesala de la Plaza Mayor y de la Iglesia, donde tánto te hemos rezado, cantado y llorado. Ya está, ya todo se acabó y sólo queda una cosa por decir: ¡VIVA EL SANTO CRISTO DEL CONSUELO!


DIA DE LA CRUZ 2018

sábado, 25 de noviembre de 2017

#MAGNAMURCIA - EL ORGULLO DE LOS CIEZANOS

Ya han pasado dos semanas desde aquel momento. Dos semanas desde que, con el pecho exultante, redoblando a paso ordinario, de mi boca brotaban esas palabras: "Ya hay luz roja en San Antolín"

Aunque mi gran pasión sean las procesiones, aunque me encante ver un paso, sea de donde sea, con su banda y sus penitentes en la calle (y mucho más si son 16). Aunque a Ti te haya visto tantas veces y a los otros tan pocas o ninguna, y quien sabe si volveré a verlos alguna vez procesionar, se que bajé ese sábado a Murcia, como toda Cieza, sólo por verte a Ti. Y es que, como dice ese famoso poema, tanto en gozos como en lamentos de Cieza entera los pensamientos son para Ti.

La semana se hizo más corta, el trabajo y el estudio mas llevaderos cuando, ese miercoles por la tarde me acerqué a San Antolín tan sólo por contemplarte. Se que puede parecer raro que yo, que tan pocas veces subo a verte, acudiera tan de prisa a tu encuentro. Pensaba que, acostumbrado a tanta visita diaria de tus hijos, en Murcia te ibas a sentir un poco solo, pero me equivocaba. ¡Cuántos no serán los ciezanos que viven allí y que de normal no pueden verte los que, con los ojos vidriosos de júbilo, se reencontraban con tu serena faz! Tanto que poco falto para que te secuestraran. Mas ellos saben que Cieza no es Cieza sin ti. Y no sólo a ellos, todos aquellos que acudieron a visitar la exposición de pasos, al parar quedaban prendidos de la grandiosidad de tu trono, de la fuerza de tus rojas tulipas, de la armonía de tus ángeles, de la riqueza de tu Cruz, Sudario y Tonelete, muestras del afecto de un pueblo que te adora. No obstante, de lo que quedaban en verdad prendados es de aquello que, desde que nacemos, enamora a los Ciezanos, de esos ojos que, no muertos, resplandecen entreabiertos, sonriendo a cuantos se acercan a tu faz contemplar.

Mientras allí estaba, explicaba a cuantos visitantes confundidos por allí pasaban cual era este u otro trono, y, cuando llegaba tu turno, la voz me cambiaba, los ojos me brillaban, y me explayaba cantando tus grandezas. Así, mientras de ti hablaba, comprendía que no había ido allí por voluntad propia, que Tú me habías llamado a estar esas horas junto a Ti para, haciendo gala de tu advocación, ayudarme en el día a día y recordarme que siempre estás conmigo.

Llegada la tarde del sábado, las túnicas rojas de tus anderos se agolpaban bajo tus varas, prestos a llevarte como si de Miércoles Santo se tratara. Y la Procesión General se fundió, en aquella mística tarde de noviembre, con el Día de la Cruz. Allí por dónde pasabas, los ciezanos te esperaban, y se ponían en pié, y te aplaudían y te gritaban vivas. Y murcianos y extranjeros no podían si no sumarse a los honores que tus devotos hijos te rendían. Tu reinaste en Murcia aquella tarde, ajeno a polémicas. Tú demostraste que, sin necesidad de ser Patrón, Cieza te lleva en su corazón a dónde quiera que va y Tú la llevas contigo siempre pues por algo te llaman Faro Luminoso y Misterioso Imán.

Tu procesionar arrancó suspiros y lágrimas, tanto a aquellos que en persona te vieron como a aquellos a quienes no dejaste ir porque sabías que necesitaban descanso. Los primeros lloraban por verte, los segundos por no poderte ver, y todos se encomendaban a ti. 

Y al terminar aquella noche, mi último pensamiento fue para ti:

De las muchas estampas con las que esta noche podría quedarme, he escogido quizás la más previsible, la más típica. Pero la he escogido por una razón sencilla; 17 años después se ha vuelto a darse la misma estampa: El Señor de Cieza sobre el fondo de la Catedral.
Dentro de 17 o más años, cuando los ciezanos recordemos este día, puede que recordemos que Cartagena llevo al Señor de los Californios a la Capital, puede que recordemos el silencio frente a la Iglesia de Jesús al sonar la campana del Nazareno de Lorquí, minutos antes de bendecir a su inmortal Madre Dolorosa, puede que recordemos lo bien que sonaba esta o la otra banda, la presencia que tenía este o aquel paso en las calles de Murcia, puede que recordemos el eco de Semana Santa Ciezana en los recovecos de la fachada del Casino. Puede que recordemos muchas cosas o puede que no. Lo que si es seguro es que, dentro de 17 años o más, los ciezanos que allí estuvimos recordaremos que el Santo Cristo, nuestro Santo Cristo, volvió a reinar en las calles de Murcia y que nosotros estuvimos allí, ajenos a toda polémica, para gritar con el cariño y el fervor que sólo nosotros sabemos emplear cuando se trata de Él: ¡Viva el Santo Cristo del Consuelo!

 


  




 


 


  


 




jueves, 14 de septiembre de 2017

EL SENTIR DE UN PUEBLO

El día de la Cruz es la demostración de que Cieza, le pese a quien le pese, es de su Señor. Cieza es, por tradición, historia y elección, Católica y Cofrade, y se rinde a los pies de Cristo cuando el Cristo sale en procesión.

¡Qué gran verdad describió don José Lucas Conesa al escribir su himno!


"Ante su Imagen reza
con fe todo Ciezano
el Anciano y el Niño,
el Hombre y a Mujer"

No hay mayor verdad el Día de la Cruz... y cualquier otro día en su ermita, en la iglesia o donde quiera que esté Él. Ese niño que, desde los brazos de su madre, le echa besicos al Señor, el joven que carga con el peso del Santo Cristo y el viejo que lo mira con nostalgia, recordando los tiempos en que él también fue ese joven punta de vara. La abuela que lleva de la mano a su nieto y le enseña los versos que todo ciezano conoce desde niño, porque sus abuelos se los enseñaron.

Cieza se deshace en besos la noche del día 2, limpiando en lágrimas las llagas de sus pies, y enjugando la sangre de su costado en pañuelos que guardarán como tesoros, sintiendo así que se llevan un pedacito de su Cristo con ellos, llevándole así el consuelo a los enfermos que no pueden ver a su Consuelo.

Cieza desgrana su corazón esa tarde, llorando en oraciones de flores por los ojos de los balcones. Cada pensamiento esa tarde es una oración para Él, y cada oración se convierte en una sentida lágrima en los ojos de los ciezanos, lágrimas que se transmutan en pétalos de rosa que acarician su dulce piel y envuelven en un encarnado manto a los ángeles que moran a Sus pies.

Cieza es Suya, le pese a quien le pese, Cieza vive por y para su Santo Cristo del Consuelo.





EL SENTIR DE UN PUEBLO



sábado, 2 de julio de 2016

FOTOGRAFIANDO EL DÍA DE LA CRUZ

Como hace mucho que no escribo y tal, pues hoy toca ración doble. Además, una de cal y otra de arena. Antes nos hemos puesto emotivos recordando la tarde del 3 de mayo con todo lo que ello supone, ahora toca ponernos críticos con un tema que me tiene mosca últimamente.

Aunque en los últimos años por motivos de estudio no he tenido tiempo para presentarme al concurso de fotografía del Stmo. Cristo del Consuelo, lo he seguido bastante de cerca y como aficionado y medio entendido en fotografía me permito opinar sobre los resultados.

Por favor, que no se entienda esto como una crítica a la profesionalidad de los jurados, sino como lo que es, una expresión de mi opinión acerca de las fotografías presentadas.

Desde mi punto de vista, no puedo estar de acuerdo con las fotografías que han recibido el primer premio en los últimos años por el sencillo hecho y manido argumento de que "había fotografías mejores". Se que es muy difícil escoger entre tan diversas imágenes y un número tan grande de las mismas, pero a veces hay cosas que claman al cielo.

Lo que me he dado cuenta en mi corta experiencia en este tipo de lides es que la mayoría de participantes nunca sabemos qué busca el jurado, y en cierta forma es lo justo, pero yo lanzo al aire la reflexión de que quizás sería conveniente especificar una temática más cerrada y concreta para facilitar el trabajo delos fotógrafos y del jurado, disminuyendo así el número de variables a tener en cuenta.

Con respecto al del Santo Cristo de este año, he de decir que lo que he visto me tiene bastante descontento. Si bien es cierto que la imagen de nuestro crucificado estrella está "muy quemada" debido a tantísimos años de devoción y de un persistente afán en fotografiarlo, esto no es impedimento, o no debiera serlo, a la hora de buscar nuevos puntos de vista desde los que fotografiarlo. Y esto es lo que me tiene descontento. Cada vez  se pone más de moda la fotografía, cualquiera tiene ya una cámara medio decente, o la misma del movil, y tecnología suficiente como para hacer virguerías con el ordenador. Sin embargo, lo que no parece haberse puesto de moda es la originalidad.

Esta nueva moda artística, porque no olvidemos que la fotografía es un arte como cualquier otro, deja mucho que desear porque los nuevos aficionados sólo buscan echar fotos muy sencillas y sin ningún atractivo, las típicas fotos que llevamos años y años viendo, vamos. Si a esto le sumamos lo quemada que está ya la imagen del Santo Cristo conseguiremos ver en el concurso la misma foto, el mismo primer plano, repetido como 15 veces por 15 fotógrafos distintos.

Quizás no me esté expresando muy claramente, en la exposición del concurso me encontré con el mismo primer plano del rostro del Cristo a cada paso. Total, que no me gustaron más que 8 fotos de todas las presentadas, y estas me llamaron la atención, más que por su calidad, por la originalidad de las mismas, porque delataban una búsqueda de algo nuevo por parte del autor.

No quiero estirarme mucho más, que creo que ya es suficiente por hoy, sólo os invito a los nuevos del gremio de fotógrafos cofrades a que utilicéis la cabeza más que la cámara y que hagáis como yo he hecho en mi autodidacta carrera, intentar siempre cosas nuevas: nuevos ángulos, nuevos ajustes... Intentad, también, fijaros en las fotos de los profesionales e intentad hacer algo parecido, así ejercitaréis la imaginación y pronto descubriréis nuevos ángulos a cada paso.

Y para que quede patente que al Santo Cristo (y a todo lo relacionado con él) se le pueden echar fotos originales, aquí os dejo un reportaje del Día de la Cruz. Espero que os guste.

Pd. Si alguien se ha sentido ofendido por mis palabras, que me disculpe, no ha sido mi intención, sólo he querido expresar una opinión con la esperanza de que a través de este escrito se consiga engrandecer el arte de la fotografía.




DÍA DE LA CRUZ 2016

CONSUELO DIVINO: DÍA GRANDE DE CIEZA

Muy buenas a todos, de nuevo y tras un periodo de parón por estudios y demás cuestiones volvemos al blog para recordar uno de los días más cofrades y ciezanos de cuantos tiene el año: el 3 de Mayo, día de la Cruz. Festividad mayor de nuestra principal devoción. 

Nueve días hemos rezado la novena, nueve días te hemos dedicado nuestras más fervientes oraciones, nuestros más sentidos cantos, nueve días este año en que tu recuerdo ha esta ligado al de una persona que se fue la pasada cuaresma y sin cuya presencia tu novenario no es el mismo, está incompleto. Doña Lola Ros Zamorano, la directora del coro de la novena. Hasta siempre Lola.

Después de estos nueve días, la noche del día 2, víspera de tu gloria, al terminar la misa la gente, tu pueblo se queda esperando, aguardando con paciencia a que suceda el momento esperado todo un año.Los devotos que cada día te ofrecen sus oraciones, que te visitan a menudo en tu ermita y en la basílica, que guardan una estampa tuya en sus carteras, en sus casas, que te llevan prendido al pecho o colgado al cuello y que, como reza el poema, "guardan en sus corazones una rosa que es su Consuelo ¡TU DEVOCIÓN!", tienen esta noche su recompensa, pues bajas del camarín del Altar Mayor y te haces cercano y te muestras para que te adoremos y besemos tus pies y en tu costado divino bañemos fotografías, flores y pañuelos y lavemos tu cuerpo en lágrimas enamoradas de Ti. Después subes a tu trono, una vez que todos los llantos y rezos han acabado y ya la gente comienza a marcharse a descansar para tu día.

Y por fin, día 3 de mayo, llega la tarde y en el centro de la nave basilical nos recibes, envuelto en flores y en ese halo de bendición que te ha granjeado durante siglos los títulos de Faro Luminoso y Misterioso Imán. Comienza la misa, la más multitudinaria del año en Cieza (tomen nota del hecho aquellos que piensan que las imágenes nos distraen de lo verdaderamente importante). Tras la Eucaristía, cieza canta a coro tu himno y presto te dispones a salir bajo la lluvia de oraciones convertidas en flor. Y solemne te paseas, y tranquilo te recreas en cada rincón de las calles, dejas que tus ciezanos te agasajen con flores mil, y te paras a mirarlos, como si no quisieras irte, y consolándolos como siempre por sus aflicciones, que esta tarde no son más que una: verte partir.

La tarde va avanzando y, al salir del casco antiguo, Cieza vibra al son de tu pasodoble. "Cristo Bendito, Gloria de Cieza. "Consuelo dulce del Corazón, Grata Esperanza del que te invoca, Prenda Segura de Salvación." Mas bello coro nunca te lo pudo cantar pues en sus corazones, por lejanos que estén de ti, en cuerpo o en alma, guardan en un rinconcico de sus corazones esos cuatro versos. Y aunque estén lejos, con la boca cerrada y el alma abierta los cantan en el pensamiento.

Ya la tarde va muriendo y, al llegar a la Cumbre Airosa, Tú saludas a tus guardianas, a tus hermanas de Cristo Crucificado, quienes te acompañan cada día en tu ermita. y por fin suena el himno nacional y entras por el pórtico afilado de tu mansión bendita y tras de ti las rejas se cierran. Pero Cieza no se quiere ir, aguarda para rezarte la última oración, para conseguir una flor con quien recordarte ahora que ya has vuelto a tu lugar extramuros. Yo fuí el último en marcharme, cuando en ese castillo de fe y devoción solo quedabais Tú y tus ángeles, que no son otros que tu camarera, doña Piedaita Marín-Blazquez y sus ayudantes. Ella, sentada en el primer banco te miraba con el cariño con que sólo una madre te puede mirar. ¡Qué bella paradoja que ella sea tu hija y tu hagas más por ella de lo que puede ella hacer por ti! Y, aun así, te mima como a sus hijos pues cualquiera que la vea cuando a tus plantas está puede saber sin preguntar que Tú eres lo más grande para Ella... y para Cieza también.

Termino con un poema que esa noche, sentado en un banco frente a ti, Tú escribiste a través de mis manos.

De un devoto a su Cristo

Es tarde y anochece ya
anochece ya sobre cieza
anochece porque a anochecer empieza
y el frío de la noche me asusta y me congela.

Es tarde y anochece ya
y la ermita poco a poco
va quedando huérfana de devotos
mas yo no puedo irme
porque no se estar solo
porque no puedo dejarte
en tu trono de flor y oro.

El paso ya no se mece
Tu cruz al sol ya no desluce
los pétalos ya no llueven
y el sudario ya no vuela
ya no estas en procesión. 
Ya no estas en procesión
y yo, sentado en un banco de tu ermita
no quiero irme todavía
no quiero irme todavia
y dejarte en tu altar desamparado
con el trono sin flores
que ahora guardan cual tesoro los ciezanos.

Quiero seguir soñando
soñando con tu día de cruz y rosa
soñando con tus ángeles y tus vestidos
con tu trono y tus galas
con tus anderos y tu Cruz
y soñando sobre todo
con tu rostro enamorado
que en esta hora tardía
del mes bendito de mayo
me sigue mirando tranquilo
me sigue consolando
porque no me quieres dejar solo
y solo no me estas dejando
porque vienes día y noche conmigo
día y noche colmando
de mi cuerpo mente y corazón
todos mis anhelos
y ahora que me voy
voy con lágrimas llorando
porque he visto el cielo
y en mi corazón lo estoy llevando
porque el cielo... Eres Tú... 
¡Mi Cristo del Consuelo!

Antonio Jesús Hernández Alba





DÍA DE LA CRUZ 2016

domingo, 12 de mayo de 2013

DÍA DE LA CRUZ 2013

El pasado viernes 3 de Mayo se celebraba el día de la Cruz en Cieza, y ademas se clausuraba el año Jubilar del Stmo. Cristo del Consuelo. 10 sacerdotes Ciezanos concelebraron con el Obispo de Cartagena, monseñor José Manuel Lorca Planes en la Basílica de Ntra. Sra. de la Asunción la Misa de Calusura de este Año Santo ciezano.Posteriormente salía en procesión el Santo Cristo hacia su ermita, luciendo una magnífica cruz de flores. Aquí os dejo el reportaje fotográfico de este día grande en Cieza.