Buenos y lluviosos días.
Faltan solamente dos jornadas para que, por fin, vea la luz Versos al Viento. Que día mejor que este melancólico para hablar de la segunda parte del poemario. De Amores y Olvidos cuenta con el mayor número de composiciones de la obra, llegando a tener ocho poemas bastante largos frente a los siete de Prolegómenos y meditaciones y los cinco de la última parte. En ellos se cuenta una historia de amor, pero no el relato romántico arquetípico, se trata de la búsqueda de un solitario de un amor, que se le manifiesta en el camino de la vida de distintas formas. El amor se identifica con la libertad del preso, la luz del día, el descanso, la paz y otras imágenes luminosas, mientras que la soledad y la búsqueda se presentan como un camino arduo y costoso en medio de la oscuridad de una noche cerrada mientras el peregrino arrastra sobre si una carga que no existe más que en su mente.
En cuanto a los poemas en si, en este capítulo no aparece ninguna estrofa reconocible aunque varios de ellos responden a la estructura que podríamos llamar "canción" con alternancia de estrofas y estribillos. Como podréis observar, a lo largo de la obra hay varias referencias a la música, contando con dos poemas dedicados a este arte, uno en la primera parte y otro en la última. Además de esa suerte de canciones, uno de los poemas del cuerpo central del poemario se titula "Sonata a la Nostalgia". ¿Por qué sonata? En términos musicales, la forma sonata viene a ser A-B-A, es decir, se propone y desarrolla el tema principal que va seguido de un segundo tema, el cual sirve de enlace para la reexposición de A, que varía para desembocar en la cadencia final.
Por último y como curiosidad, hay varios homenajes a distintos poetas de todos los tiempos y un poema acróstico. Dejo esto para que el lector tenga ese aliciente de buscar los homenajes y encontrar ese juego de letras.
Termino hoy con Filósofo de la Noche, un poema que escribí una noche de fiesta y con el que se abre el capítulo del que hemos hablado hoy.
FILÓSOFO DE LA NOCHE
Soy filósofo de la noche
Observador inánime de pasiones
Y juergas
Soñador desvelado bajo las estrellas
Llama fría en el candelero
Fuerte al soplido, serena con el viento
Consumida por el tiempo
Entre copa y copa mi boca desierta
Cerrada permanece
Inalterada por la vid
Entre canción y canción mi cuerpo enhiesto
Retorcido en piedra
Recogido en quietud
Con un valle de locura y desenfreno
Solo mis ojos revelan melancolía
Negros pozos anhelantes
Del momento en que el milagro se obre
Y piedra, por fin, se convierta
En carne

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